Esta selección de una pequeña, aunque significativa, colección de fotografías de J. Laurent ofrece al visitante del Center for Creative Photography la primera muestra de estas extraordinarias imágenes del siglo XIX desde su adquisición en 1981.
Jean (Juan) Laurent y Cía.
Toledo.- 19.- La Puerta del Sol

Jean Laurent, artista, inventor y empresario, nació en Garchizy, Francia, en 1816. Se hizo fabricante de cartones, suministrando papeles jaspeados y cajas de lujo para encuadernaciones y venta de dulces. Se trasladó a España en la década de 1840, donde viviría el resto de su vida, cambiando su nombre por el de Juan, la traducción al español de Jean. En 1856 abrió un estudio en Madrid. Una década más tarde, sus fotografías de España y Portugal comenzaron a venderse en París, donde abrió un comercio con el fin de ampliar la clientela de sus populares vistas de estos países de la Europa meridional.
Durante el siglo XIX, la sociedad moderna desarrolló un genuino interés por el resto del mundo, y con él llegó un gusto paralelo por el coleccionismo. Laurent trabajó a comisión y también comercializó sus propias imágenes, satisfaciendo los gustos de las clases altas y de la burguesía de la época.
J. Laurent catalogó cada rincón de España y cada una de sus clases sociales. En su trabajo se incluyen pinturas de los grandes maestros, monumentos del pasado y proyectos de obras públicas reflejo de la transición del país a la modernidad. Las imágenes se distribuían en álbumes o como obras sueltas.
Aunque no puede ignorarse la importancia de otros fotógrafos, J. Laurent fue uno de los más influyentes intérpretes de España y Portugal de este periodo. Sus imágenes, ora románticas, ora documentales, contribuyeron a formar la identidad nacional de estos países.


Jean (Juan) Laurent y Cía. Cádiz.- 2057.- Vista general desde la Puerta de Tierra
 
Jean (Juan) Laurent y Cía.
Aranjuez.- 133.- Fuente del Cisne, en el Jardín del Príncipe
 
Jean (Juan) Laurent y Cía.
Burgos.- 1561.- El Paseo
del Espolón
Jean (Juan) Laurent
Ávila.- 57.- Portada de
la Catedral





Jean (Juan)
Laurent y Cía.
Toledo.- 567.- Claustro de San Juan de los Reyes, visto desde
el fondo





Jean (Juan)
Laurent y Cía.
Ronda (Málaga).- 2111.-
La Gruta del Gato
 
Las copias en papel albuminado, como éstas, fueron comunes durante la segunda mitad del siglo XIX. Este tipo de imágenes se caracteriza por el aglutinante, a base de clara de huevo, a modo de emulsión. El color cálido de estas imágenes, nítidas y ricas en detalle, se obtenía a través del viraje al oro, proceso que también ha contribuido a su conservación. Los negativos, generalmente de gran formato, eran positivados por contacto en papeles especialmente preparados y con la ayuda de la luz solar.
Como la mayoría de sus contemporáneos, Jean Laurent expuso negativos al colodión sobre vidrio. El colodión está hecho de sustancias químicas inflamables, como el algodón-pólvora y el éter. Los negativos al colodión húmedo sobre placa de vidrio tenían que ser emulsionados, expuestos y revelados en un corto espacio de tiempo, de manera que la mayoría de los fotógrafos se trasladaban acompañados de un laboratorio portátil. Los procesos secos, que fueron inventados más tarde, permitieron el revelado de las placas tiempo después de haber sido expuestas. La escasa sensibilidad a la luz que caracteriza a los procesos fotográficos antiguos permite comprender la razón por la que los objetos en movimiento, como los árboles mecidos por el viento, aparecen con frecuencia borrosos.
Como empresario, Laurent colaboró con otros fotógrafos y muy especialmente con el español José Martínez Sánchez. Sólo a través de estas colaboraciones pudo alcanzarse la producción de más de 11.000 negativos atribuidos al estudio de J. Laurent y Cía. Juntos, Laurent y Martínez Sánchez inventaron el papel leptográfico, un fino papel de positivado al colodión que contribuyó a la calidad y conservación de las fotografías. Aunque algunos estudios y fotógrafos de renombre lo utilizaron, el papel fue un fracaso comercial.
J. Laurent murió entre finales de la década de 1880 y principios de los años noventa del siglo XIX. Su hijastra continuó la comercialización de sus imágenes, tal y como harían más tarde muchos otros propietarios de la obra del estudio Laurent. Aunque pueden encontrarse exquisitas copias de época en colecciones de varios países, sus negativos, cuya colección se conoce por el nombre de su último propietario, Ruiz Vernacci, se albergan en el Instituto del Patrimonio Histórico Español, en Madrid, y son propiedad del pueblo español.